ASAJA Ávila ha solicitado un cambio inmediato en la gestión del lobo, señalando que numerosas explotaciones ganaderas de la provincia están sufriendo una creciente presión por parte de esta especie. La organización califica de "cínica e incomprensible" la postura del Gobierno de España, que, a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), defiende un estado de conservación desfavorable mientras se producen ataques graves y reiterados al ganado.
ASAJA recuerda que el pasado 22 de junio, la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobó un informe que considera favorable el estado de conservación del lobo en las regiones Atlántica y Mediterránea, con el respaldo de la mayoría de las comunidades autónomas. Sin embargo, Castilla y León apoyó este criterio mientras que el MITECO votó en contra.
La organización también destaca que el censo coordinado por el Ministerio contabiliza 333 manadas en España, un 12% más que en el anterior censo, lo que indica una expansión moderada de la población y su área de distribución. A pesar de esto, el MITECO mantiene su posición desfavorable argumentando que no se alcanzan las 500 manadas necesarias para asegurar la viabilidad genética a largo plazo.
"ASAJA exige que cualquier criterio técnico tenga en cuenta la realidad territorial y los daños que soportan las explotaciones ganaderas. No es razonable que el Ministerio se aferre a una interpretación restrictiva sin considerar la evolución reconocida por su propio censo y el criterio mayoritario de las comunidades autónomas", denuncia la organización.
Javier García, un ganadero de San Bartolomé de Pinares, ha sufrido cinco ataques en solo doce días, resultando en cinco animales muertos, uno desaparecido y otro herido. En el último año, ha perdido cerca de una treintena de animales, con pérdidas acumuladas que rondan los 30.000 euros. García señala que los ataques ya no solo afectan a terneros recién nacidos, sino también a animales de mayor tamaño, lo que sugiere la actuación de manadas.
"Cinco ataques en doce días no son convivencia. Son la evidencia de un problema de gestión que obliga a actuar", sostiene ASAJA Ávila. Además, la organización señala la dificultad para acreditar muchas de las pérdidas, ya que la actuación de buitres y otros carroñeros puede alterar los restos antes de la inspección.
ASAJA Ávila exige protocolos más realistas que permitan valorar todos los indicios disponibles, incluyendo animales desaparecidos y lesiones compatibles, sin que recaiga sobre el ganadero la prueba de daños que muchas veces resulta imposible de aportar.
La organización recuerda que Europa ha rebajado el estatus del lobo de especie "estrictamente protegida" a "protegida", lo que proporciona mayor flexibilidad a los Estados en la gestión de sus poblaciones. Por ello, ASAJA reclama que este cambio y el pronunciamiento de la Conferencia Sectorial se traduzcan en una gestión y control efectivo en las áreas donde se registran ataques graves, así como indemnizaciones rápidas e íntegras para los ganaderos afectados.
"ASAJA no cuestiona que el lobo deba conservarse. Lo que no aceptamos es que esa conservación se haga a costa del ganado, de la renta y del futuro de las explotaciones. Los ganaderos no pueden seguir pagando de su bolsillo una política de conservación diseñada por el Gobierno de España cuyos costes terminan soportando ellos", concluye la organización.