El comercio en España, que representa aproximadamente el 13% de la actividad económica nacional, se erige como un puente entre la producción y los consumidores, facilitando el acceso a bienes y servicios y contribuyendo a la cohesión social. En este contexto, la relación entre España e Iberoamérica adquiere una relevancia especial.
Según el informe Global LATAM 2025, elaborado por ICEX-Invest in Spain y la Secretaría General Iberoamericana, la inversión acumulada de Latinoamérica en España alcanzó los 66.844 millones de euros en 2025, generando alrededor de 44.000 empleos directos. Más de 600 empresas latinoamericanas están presentes en el país, lo que refleja un intercambio comercial que va más allá de lo tradicional.
Las empresas españolas han encontrado en América Latina oportunidades de expansión en sectores como la moda, la alimentación y la restauración. A su vez, las empresas latinoamericanas están invirtiendo en España, abriendo establecimientos y desarrollando sus marcas en el mercado español.
Para potenciar estas oportunidades, es crucial entender la diversidad comercial de los países iberoamericanos, incluyendo aspectos como la logística, la gestión de marcas y la adaptación a diferentes perfiles de consumidores. La clave está en adaptar los modelos de negocio a las realidades locales.
Desde la Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo (C4) de CEOE se está promoviendo esta colaboración, evidenciada en la reciente Feria EXPORETAIL Iberoamérica en Madrid, que facilitó la conexión entre empresas del sector retail de ambos lados del Atlántico.
Además, la competitividad del sector depende de un marco regulatorio claro y estable que favorezca la inversión y la toma de decisiones a largo plazo. La simplificación administrativa y la cooperación entre autoridades son esenciales para reducir obstáculos y facilitar el desarrollo de proyectos empresariales.
El XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano se presenta como una oportunidad para reforzar la cooperación entre España e Iberoamérica, promoviendo el intercambio de buenas prácticas y la creación de un entorno más favorable para la actividad económica.