13/10/2026
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La ULL y la Consejería de Transición Ecológica analizan la vulnerabilidad de la flora de Tenerife ante el cambio climático

El estudio ‘Vulnerabilidad y estrategias de adaptación al cambio climático en la isla de Tenerife’ examina cómo la flora endémica responde a las variaciones climáticas, resultado de un convenio entre la Universidad de La Laguna y el Gobierno de Canarias.

La ULL y la Consejería de Transición Ecológica analizan la vulnerabilidad de la flora de Tenerife ante el cambio climático

El libro ‘Vulnerabilidad y estrategias de adaptación al cambio climático en la isla de Tenerife’ recoge los datos y análisis técnicos elaborados en el marco del convenio de colaboración entre la Universidad de La Laguna (ULL) y la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias. La obra analiza la respuesta de la flora endémica y de diferentes comunidades vegetales frente a las variaciones de las condiciones climáticas en la isla, identificando especies y áreas territoriales expuestas a estos fenómenos.

Entre los ecosistemas examinados se incluyen la vegetación de cumbre, el pinar húmedo y el monteverde. El director general de Calidad Ambiental, Ángel Montañés, explica que “el documento aporta un diagnóstico técnico e indicadores científicos sobre el grado de exposición de las diferentes especies vegetales en Tenerife ante las variaciones climáticas”.

Montañés añade que “el texto recopila datos específicos orientados a la planificación de actuaciones de conservación y gestión del medio natural”. Por su parte, el director de Institutos Universitarios y Publicaciones de la Universidad de La Laguna, Roberto González Zalacaín, señala que la publicación “aborda la vulnerabilidad de la flora insular ante distintos escenarios de cambio climático y muestra cómo la investigación universitaria aporta conocimiento científico sobre el territorio y evidencias útiles para el trabajo técnico”.

El estudio analiza amenazas como el aumento de las temperaturas, la reducción de las precipitaciones, los periodos de sequía y calor más prolongados, las intrusiones de aire sahariano y los cambios en los alisios. Estos factores pueden favorecer, entre otros efectos, un mayor riesgo de incendios, la expansión de especies exóticas y plagas, la degradación de los suelos y la pérdida de capacidad de los ecosistemas como sumideros de CO₂.

El proyecto establece un índice de vulnerabilidad con cuatro niveles y una ficha de diagnóstico para las especies estudiadas, que incorpora datos sobre su desarrollo y productividad reproductora, como el número de flores y semillas observado en campo. El análisis también tiene en cuenta los obstáculos para la adaptación y desplazamiento de las especies, entre ellos la presión de herbívoros como el conejo, el muflón y el ganado asilvestrado.

A partir de los resultados, se plantean medidas como vallados de exclusión, control de herbívoros, restauración de hábitats o traslocación de ejemplares. El estudio incorpora además una valoración territorial de las siete islas, con mapas de refugios climáticos, sumideros de carbono y corredores climáticos, así como modelos sobre la evolución de los pisos bioclimáticos y de las comunidades vegetales bajo diferentes escenarios climáticos.

También se han realizado diagnósticos sobre el grado de degradación y naturalidad de las comunidades y vallados experimentales de 20 por 20 metros en Tenerife para estudiar la respuesta de la vegetación ante la presión de los herbívoros.

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