Las industrias culturales y creativas en Iberoamérica son un motor económico significativo, representando cerca del 2,2 % del PIB de América Latina y el Caribe, y generando aproximadamente 1,9 millones de empleos. Esta información, proporcionada por el Banco Interamericano de Desarrollo, subraya el potencial de este ecosistema como fuente de actividad empresarial e innovación.
Este sector abarca una amplia gama de actividades, incluyendo la edición, la música, las artes escénicas, el audiovisual, los videojuegos, el diseño, la arquitectura y las nuevas tecnologías digitales. En él conviven grandes empresas internacionales, pymes y profesionales independientes, todos ellos transformando creatividad y talento en bienes y servicios con valor económico y social.
La cooperación entre España, Portugal y los países latinoamericanos se ve enriquecida por la capacidad creativa y empresarial de sus integrantes. Un ejemplo claro de esta colaboración es el ámbito audiovisual, que, según el Panorama Audiovisual Iberoamericano 2026, atrajo a más de 40 millones de espectadores en 2025 en los mercados analizados.
Para convertir este potencial en un crecimiento sostenido, es necesario abordar varios desafíos, como la fragmentación de mercados y la falta de financiación. Se propone facilitar la circulación de obras y servicios culturales, así como fortalecer la inversión en el sector. La protección de la propiedad intelectual también es crucial para asegurar la sostenibilidad y el desarrollo de nuevas obras.
La inteligencia artificial se presenta como una oportunidad y responsabilidad compartidas, mejorando procesos de producción y distribución, pero también requiriendo un marco regulatorio claro. La formación y movilidad profesional son esenciales para fortalecer la cadena de valor en el sector cultural.
La cultura no solo enriquece la identidad local, sino que también dinamiza economías y comunidades. Iberoamérica tiene la oportunidad de avanzar hacia una cooperación empresarial más estructurada, donde grandes compañías y pymes culturales colaboren para transformar la diversidad creativa en inversión y empleo, asegurando un futuro próspero para la cultura en la región.