En una pregunta en la sesión de control al Gobierno en el Pleno, la senadora del Grupo Parlamentario Popular por Madrid, Marimar Blanco, denunció la existencia de una lista negra que incluye a casi 300 periodistas y tertulianos por el ejercicio de su labor informativa. Blanco afirmó: “Cuando un ministerio se dedica a señalar se convierte en la Stasi de Marlaska”.
La senadora cuestionó al ministro del Interior sobre la razón por la que su Ministerio elabora informes ideológicos. A lo largo de su intervención, Marimar Blanco exigió la dimisión de Marlaska, argumentando que “señalar a periodistas en democracia” es inaceptable: “Por eso no se pide perdón, se dimite”.
Blanco criticó la situación del Gobierno, señalando que “sólo un Gobierno débil, acabado y acorralado necesita señalar a quien pregunta”. Además, reprochó a Marlaska su trayectoria, diciendo: “De perseguir como juez a quienes atentaban contra nuestra libertad, a perseguir como ministro a quienes hoy simplemente la ejercen”.
En este contexto, la senadora lamentó el trato desigual que reciben los periodistas, afirmando que “para ustedes hay periodistas de primera y de segunda: los de Mañaneros de TVE, con alfombra roja en la Moncloa; y los que se atreven a investigar al Gobierno, señalados desde el poder”.
Blanco también recordó que la censura pública ha sido objeto de críticas no solo por parte de asociaciones de periodistas, sino que incluso Patxi López, “vocero oficial” del Gobierno en el Congreso, se desmarcó de la lista negra y pidió explicaciones, un hecho considerado inédito.
A su juicio, Marlaska está más preocupado por los periodistas que por la situación en Ceuta: “Nuestras fronteras que esperen, las fichas de los periodistas no”. En este sentido, la senadora aseguró que la lista de acciones que demuestran “su traición a España” es extensa, incluyendo la situación en la valla de Melilla, ceses ilegales a mandos, ataques a la UCO por investigar la corrupción, y la reciente libertad del etarra Henri Parot, responsable de 39 asesinatos y “sin un gesto de arrepentimiento”.
Marimar Blanco concluyó su intervención afirmando que “la mejor política de Marlaska es mano dura con quien pregunta, pero mano demasiado blanda con quien mata”. Añadió: “Esto no es el legado de un juez, es la vergüenza de un ministro. Dimita de una vez”, y advirtió que “pasará a la historia como el ministro aplaudido por los asesinos de ETA y repudiado por sus víctimas. Aplaudido por los invasores y abucheado por los ceutíes”.