El embalse de Eiras, que abastece a Vigo y su área metropolitana, ha registrado una caída alarmante en su nivel de reservas, situándose actualmente en un 42%, el más bajo desde que se tienen datos. En solo una semana, ha perdido cinco puntos, lo que ha llevado al alcalde, Abel Caballero, a solicitar de manera urgente a la Xunta de Galicia una reducción del caudal ecológico para preservar el agua disponible.
Caballero ha señalado que, a este ritmo, el suministro de agua está garantizado solo para los próximos 50 días, aunque podría extenderse hasta 110 días si se presentan incidencias. “Nunca estuvimos así”, afirmó el alcalde, quien destacó que el nivel actual es cinco puntos inferior al de las mismas fechas del año pasado y más bajo que el de 2011, que hasta ahora era el peor precedente histórico.
El alcalde ha criticado la falta de acción del Gobierno gallego, acusándolo de actuar como “un espectador” ante esta grave situación. Además, recordó que lleva más de una década pidiendo la construcción de un nuevo embalse para asegurar el abastecimiento de la zona. Caballero también se refirió a las advertencias realizadas por el Concello desde julio, que fueron descalificadas por la Xunta como “apocalípticas y alarmistas”.
El regidor subrayó la importancia de la situación para los municipios cercanos que dependen del suministro de agua de Vigo, como Baiona, Cangas, Moaña, Redondela y Mos. En este contexto, el Concello ha asumido la reparación de una fuga en la conducción de agua a Moaña, una tarea que considera competencia de la administración autonómica.
Caballero concluyó insistiendo en la urgencia de actuar sobre el caudal ecológico de Eiras para evitar un agravamiento de la crisis hídrica. “El riesgo de quedarnos sin agua está ahí”, advirtió, reclamando a la Xunta una decisión inmediata.