La vicepresidenta del Principado de Asturias, Gimena Llamedo, ha recibido hoy a las nueve personas que participan en la nueva edición del programa Añoranza, una iniciativa que permite a emigrantes asturianos regresar a su tierra tras décadas de ausencia. Este año, el programa se abre por primera vez a hijos e hijas de personas nacidas en Asturias.
En esta ocasión, el grupo está compuesto por siete mujeres y dos hombres, con edades comprendidas entre los 66 y 81 años, que residen en Argentina, Brasil y Uruguay. De ellos, cinco nacieron en el Principado y cuatro son descendientes en primer grado. Durante su estancia, que culminará el 7 de noviembre, visitarán los lugares de origen de sus familias, recuperando vínculos personales y conociendo la realidad actual de la comunidad.
Los lazos familiares de los participantes se encuentran en localidades como Taramundi, Allande, Laviana, Castropol, Caso, Avilés y Siero. Llamedo ha subrayado que Añoranza es un reencuentro con la historia personal y los recuerdos que han perdurado a lo largo del tiempo. “Para quienes llevan décadas lejos de Asturias, volver significa recuperar una parte de su vida. Y para sus descendientes, supone descubrir de primera mano la tierra de la que tanto han oído hablar”, ha afirmado.
La principal novedad de esta edición es la inclusión de descendientes de primera generación, adaptando el programa a las nuevas realidades de la comunidad en el exterior. Para ello, se ha reducido la edad mínima para acceder al programa a 60 años.
“He compartido lágrimas, abrazos y mucha emoción con quienes han vuelto a encontrarse con una parte de sí mismos. Historias conmovedoras como la de Julia, que salió de Laviana con apenas cuatro años, y la emoción contagiosa de Mirta, Roberto y otros descendientes que visitan España por primera vez”, ha comentado Llamedo.
El programa Añoranza, que cuenta con una dotación de 90.000 euros, forma parte de las políticas del Gobierno del Principado para mantener y fortalecer los vínculos con la comunidad asturiana en el exterior. Está dirigido a residentes de América Latina que, por motivos económicos o personales, han tenido dificultades para regresar a su lugar de origen, facilitando el reencuentro con sus familias, pueblos e historia.
“La emigración forma parte de la identidad de Asturias. Queremos que quienes se marcharon sigan sintiendo cerca su tierra, pero también que sus hijos e hijas encuentren aquí una tierra con la que seguir vinculados”, ha concluido Llamedo.