El mercado inmobiliario español se encuentra en una situación crítica, con un déficit de aproximadamente 750.000 viviendas que no se han construido desde 2021, según un informe de la fintech hipotecaria Gibobs.com. Este desajuste entre la demanda y la oferta se ha visto agravado por el encarecimiento del suelo, los retrasos en los trámites administrativos y las dificultades de financiación.
Durante el primer semestre de 2026, se formaron 112.801 nuevos hogares, mientras que en 2025 se completaron solo 91.896 viviendas, una cifra que representa un tercio de las 280.000 viviendas anuales que el Banco de España considera necesarias para atender la demanda.
La presión sobre el mercado se traduce en un aumento de precios, alcanzando un coste medio de 2.487 euros por metro cuadrado, lo que implica un incremento interanual del 9,2%. La demanda se ve impulsada por factores como la evolución del empleo y la presencia de compradores extranjeros, que representan una de cada seis operaciones inmobiliarias en España.
El informe también destaca que el precio del suelo urbano ha alcanzado su nivel más alto desde 2011, con un coste medio de 207,8 euros por metro cuadrado, un 15,3% más que el año anterior. Este encarecimiento, junto con los prolongados plazos administrativos para obtener licencias, limita la capacidad del sector para responder a las necesidades residenciales.
En 2025, se visaron 139.016 viviendas y se iniciaron 137.330, pero las viviendas terminadas fueron menos de 92.000. Las entidades financieras exigen que una parte significativa de las viviendas esté vendida sobre plano antes de conceder financiación, lo que complica aún más la situación.
Ante estas dificultades, la financiación alternativa está ganando protagonismo entre los promotores, aunque a un coste superior al de los préstamos tradicionales. Esta situación plantea un desafío estructural para el mercado inmobiliario español, que necesita urgentemente mejorar las condiciones para transformar proyectos residenciales en viviendas disponibles.
Sin un aumento sostenido de la oferta, el mercado seguirá enfrentándose a una elevada competencia entre compradores y a nuevas tensiones sobre los precios, especialmente en las ciudades y áreas metropolitanas con mayor demanda.