La economía navarra creció un 0,5% entre julio y septiembre de 2026, una décima más que en el trimestre anterior, manteniendo un avance interanual del 2%. Así lo indican los datos de avance del Producto Interior Bruto (PIB) del tercer trimestre, publicados por el Instituto de Estadística de Navarra (Nastat).
Estas cifras evidencian que Navarra sigue en una senda de crecimiento sostenido, a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre macroeconómica y las consecuencias de la guerra en Irán. Con un crecimiento interanual del 2%, la Comunidad Foral presenta una evolución más favorable que la de sus principales socios europeos, cuyo avance se sitúa entre el 0,5% y el 1%.
El consumo de los hogares se mantiene como el principal motor de la actividad económica, respaldado por el dinamismo del mercado laboral y el aumento de la población. En el último año, la Seguridad Social ha incorporado cerca de 11.000 trabajadores, de los cuales el 68% son personas extranjeras. Este proceso de regularización de población migrante ha contribuido a la creación de empleo, aunque también ha llevado a un aumento del desempleo, situando la tasa de paro en el 9,16%.
Entre los aspectos más destacados de los datos del tercer trimestre se encuentran las señales de reactivación industrial y la mejora de las exportaciones. La recuperación progresiva de la producción de automóviles, tras la incorporación de nuevos modelos eléctricos, está impulsando la actividad del sector y las ventas al exterior, lo que mejora las perspectivas de la industria y estimula el empleo y la inversión empresarial.
No obstante, la inflación sigue siendo un tema de preocupación. En septiembre, la inflación se situó en el 5,3%, afectando a productos esenciales como los alimentos y bienes industriales. Esta situación representa una presión adicional para la economía de los hogares y los márgenes de los trabajadores autónomos y las empresas.
Ante este panorama, el Gobierno de Navarra reafirma su compromiso de adoptar medidas para mitigar el impacto del repunte inflacionario, especialmente entre los hogares y los sectores más afectados. En definitiva, los resultados del tercer trimestre reflejan la capacidad de la economía navarra para mantener su crecimiento en un escenario internacional complejo, con la recuperación industrial y la creación de empleo como factores clave para reforzar la competitividad y el bienestar social en la región.