El Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica de Cataluña ha presentado en la COP17 de Biodiversidad, celebrada en Ereván (Armenia), un estudio conjunto con California sobre el impacto del cambio climático en la biodiversidad de las bioregiones mediterráneas. Este informe, encargado al CREAF, busca soluciones compartidas para abordar los efectos del cambio climático en los ecosistemas.
El secretario de Transición Ecológica, Jordi Sargatal, destacó que el objetivo del estudio es analizar cómo el cambio climático afecta a los sistemas naturales y a la sociedad, incluyendo el desplazamiento de especies y la pérdida de ecosistemas. “Esto nos permitirá avanzar en respuestas más efectivas a los desafíos que plantean los fenómenos climáticos extremos”, afirmó Sargatal.
El estudio revela una pérdida progresiva de especies autóctonas en ambas regiones, especialmente en los sistemas de agua dulce, y un aumento de fenómenos como incendios y sequías. Los expertos coinciden en que es crucial crear refugios para que las especies puedan resistir episodios extremos y gestionar los ecosistemas de forma más diversa.
En cuanto a los sistemas acuáticos, tanto Cataluña como California enfrentan graves sequías que afectan a la fauna y flora de los ríos. En Cataluña, las poblaciones de especies acuáticas han disminuido un 54% entre 2002 y 2019, mientras que en California, el 82% de los peces nativos son vulnerables al cambio climático. Para abordar esta situación, se propone la creación de refugios acuáticos que garanticen la conectividad de los hábitats.
Respecto a los bosques, ambos territorios han llegado a problemas similares por diferentes caminos. En Cataluña, el abandono rural ha generado bosques jóvenes y densos, mientras que en California, la supresión del fuego ha creado bosques vulnerables a incendios. El informe sugiere una gestión forestal más cercana a la naturaleza para reducir la competencia por el agua y favorecer especies autóctonas.
El estudio también aborda la trampa de la extinción de incendios, donde la política de extinción a corto plazo aumenta el riesgo a largo plazo. Se propone la implementación de quemas prescritas para mejorar la salud de los ecosistemas forestales.
Finalmente, el informe destaca que el mar Mediterráneo es uno de los hábitats más afectados por el cambio climático, con olas de calor marinas que han causado mortalidad masiva de especies. Se enfatiza la necesidad de diseñar áreas marinas protegidas que sean resilientes al clima y que consideren la conservación de las redes tróficas.
“Proteger la biodiversidad ya no significa solo conservar lo que tenemos, sino ayudar a los ecosistemas a adaptarse a nuevas condiciones”, concluyó Alicia Pérez-Porro, coordinadora del informe.