La Fundación Jesús Pereda ha manifestado su profunda preocupación ante los recientes movimientos de la extrema derecha en Castilla y León, que intentan introducir criterios políticos e ideológicos en la gestión de la cultura. Luis Fernández Bayón, presidente de la fundación, advierte que condicionar las ayudas públicas a la producción cinematográfica según la orientación política de los proyectos es un “mecanismo velado de adoctrinamiento y control”.
Aunque no se prohíbe formalmente el rodaje de películas, el condicionamiento financiero genera un “efecto desaliento” que lleva a creadores y productoras a la autocensura, evitando tratar ciertos temas por miedo a perder financiación.
Fernández Bayón sostiene que la libertad artística e intelectual no debe estar sujeta a los vaivenes políticos ni a la arbitrariedad de los gobernantes. Las ayudas públicas, afirma, deben basarse en criterios “transparentes, objetivos y profesionales, evaluados por expertos del sector”, y no en la afinidad ideológica de los responsables políticos.
El sindicalista también enmarca esta propuesta dentro de una estrategia más amplia de recortes a la libertad de expresión en la región, señalando que no se trata de un hecho aislado. La intención de controlar el cine se suma a “graves episodios de censura previa” en bibliotecas públicas y a la reciente suspensión de una exposición del fotógrafo Íñigo Varona por parte de la Diputación de Valladolid.
A pesar de que Vox utiliza la palabra “libertad” en su discurso, en la práctica promueve mecanismos que “cercenan la libertad de creación, de expresión y el acceso plural a la cultura”. CCOO reitera que la cultura es un derecho fundamental y un “pilar democrático esencial” que debe garantizar la diversidad, el pluralismo y el pensamiento crítico. Por ello, exige a las instituciones de Castilla y León que aseguren la neutralidad en la gestión cultural y protejan a los profesionales del sector de cualquier intento de injerencia o veto ideológico.