Un grupo de futuras profesionales de atención sociosanitaria a personas dependientes está aprendiendo a cuidar su cuerpo en Piélagos mediante la danza, con el objetivo de desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles. Esta iniciativa forma parte del Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera II’, impulsado por el Ayuntamiento gracias a una subvención de 404.487 euros del Servicio Cántabro de Empleo, además de una aportación municipal de 48.000 euros.
El programa incluye un itinerario de 1.800 horas de formación teórico-práctica que otorga un certificado de profesionalidad de nivel 2 en “Atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales”. Además, se ofrecen acciones formativas complementarias, como el Taller ‘Comunicación e interpretación. El cuerpo como emisor y receptor de mensajes’.
Bajo la dirección del bailarín y coreógrafo Florencio Campo, esta actividad de 240 horas y tres meses de duración trabaja con siete mujeres del programa, ayudándolas a preparar físicamente sus cuerpos para atender a otras personas una vez finalizada su formación. Campo destaca la importancia de la comunicación no verbal y la correcta técnica para levantar y mover a una persona, todo ello a través de la danza contemporánea.
“Para poder atender un cuerpo, el tuyo tiene que estar en buenas condiciones”, subraya Campo, quien enfatiza que fortalecer el abdomen y los cuádriceps es fundamental para evitar lesiones al levantar pesos.
El taller se centra en estiramientos y conciencia corporal, permitiendo a las participantes identificar sus debilidades y bloqueos. Además, se trabaja en el equilibrio y la coordinación, siendo esta última una de las mayores dificultades para las asistentes.
El Taller ‘Comunicación e interpretación. El cuerpo como emisor y receptor de mensajes’ culminará con una presentación en el Teatro Vimenor de Vioño. Las participantes han colaborado en la creación de “El arte del cuidado”, una historia que representa a un grupo de profesionales de atención sociosanitaria que organizan una fiesta de Nochevieja en una residencia, donde a través del baile buscan mejorar el bienestar de los usuarios, mostrando cómo el cuidado puede ser más humano a través del arte.