Los Mossos d'Esquadra han recuperado 1,25 millones de euros que habían sido robados a una empresa de Barcelona mediante una ciberestafa internacional. La investigación se inició en junio de 2026 tras la denuncia de la empresa afectada, que fue víctima de una sofisticada estafa basada en la suplantación de la identidad de un proveedor habitual.
Los delincuentes lograron infiltrarse en las comunicaciones comerciales legítimas, generando una apariencia de confianza y modificando los datos bancarios de una operación real. Esto provocó que una transferencia de 1,25 millones de euros fuera enviada a una cuenta controlada por ellos. El fraude fue detectado cuando el proveedor legítimo notificó que no había recibido el pago correspondiente.
Desde la recepción de la denuncia, la Unidad Central de Ciberestafas e Investigación Tecnológica (UCCIT) activó los protocolos para investigar fraudes financieros internacionales. Las gestiones iniciales permitieron rastrear el dinero hasta una cuenta en Hungría, lo que llevó a activar los canales de cooperación internacional, principalmente a través de INTERPOL.
Las autoridades húngaras confirmaron el bloqueo cautelar de la cuenta receptora, asegurando la inmovilización total de los 1,25 millones de euros y evitando su dispersión. Además, la UCCIT solicitó la emisión de una Orden Europea de Investigación para identificar a los responsables y asegurar la recuperación definitiva de los activos.
La empresa afectada ha confirmado recientemente la recuperación íntegra de los fondos, lo que representa una de las recuperaciones más significativas en el ámbito de las ciberestafas empresariales. La investigación continúa abierta, con diversas líneas de investigación para identificar a los autores y esclarecer el entramado financiero utilizado en el fraude.
Las ciberestafas son actualmente el segundo delito más denunciado en Cataluña, con cerca de 80.000 denuncias anuales. Ante el aumento de este fenómeno delictivo, los Mossos d'Esquadra y la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña han impulsado un plan estratégico para combatir las estafas virtuales entre 2026 y 2028, que incluye el refuerzo de las capacidades de investigación y la creación de nuevas herramientas de prevención.